cada vez que te veo
me pregunto
si sos la misma
que vi ayer
me castigo
por no haber memorizado
dónde comienza
la línea de tu pelo
me lamento
porque mis manos
aún no adivinan
la forma de tus brazos
y continúan maravillándose
ante la suavidad de tu piel
como si fuera imposible
como si fuera inaudito
como si tuviera miedo
de admitirme
que tal belleza es posible
y que de entre todas
me eligió
a mí
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lunes, 20 de abril de 2015
miércoles, 8 de abril de 2015
Pedacitos
me gusta pensar
en los pedacitos de mí
que te voy dando
me gusta
porque sé
que nadie los va a cuidar
mejor que vos
en los pedacitos de mí
que te voy dando
me gusta
porque sé
que nadie los va a cuidar
mejor que vos
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martes, 12 de noviembre de 2013
Una hora de mentira
si juntase
los segundos
o minutos
-horas sé que no-
los momentos que alguna vez me dedicaste en tus pensamientos
si pudiera unirlos todos,
formaría, quizás,
una hora (porque no me atrevo a decir dos)
una hora de ti pensando en mí
una hora en lo que va de tu vida
una hora mía
si pudiera unirlos todos,
me hundiría en esa hora
esa ficción que se agranda con la unión
de instantes insignificantes:
esa hora de mentira
pero viviría en esa hora
toda la vida
los segundos
o minutos
-horas sé que no-
los momentos que alguna vez me dedicaste en tus pensamientos
si pudiera unirlos todos,
formaría, quizás,
una hora (porque no me atrevo a decir dos)
una hora de ti pensando en mí
una hora en lo que va de tu vida
una hora mía
si pudiera unirlos todos,
me hundiría en esa hora
esa ficción que se agranda con la unión
de instantes insignificantes:
esa hora de mentira
pero viviría en esa hora
toda la vida
lunes, 12 de septiembre de 2011
Te brillaré; un día, te brillaré.
Nunca;
esferas tan brillantes.
Jamás;
aquel resplandor.
Los suyos,
nunca juzgaban
pero dolía mirarlos
como al sol,
...ver en ellos reflejada,
mi diminuta figura en llamas,
insignificante,
enmarcada en fina avellana.
Añoraba aquel día
que aquel divino portaretratos
encerrara en su reducido centro
mi imagen, sí,
pero digna, de una vez,
y,
finalmente,
inmutable.
esferas tan brillantes.
Jamás;
aquel resplandor.
Los suyos,
nunca juzgaban
pero dolía mirarlos
como al sol,
...ver en ellos reflejada,
mi diminuta figura en llamas,
insignificante,
enmarcada en fina avellana.
Añoraba aquel día
que aquel divino portaretratos
encerrara en su reducido centro
mi imagen, sí,
pero digna, de una vez,
y,
finalmente,
inmutable.
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martes, 5 de julio de 2011
Warning: palabras escritas bajo los efectos de la droga (puede que me refiera a la felicidad.)
Amanecía en una burbuja de calor, desconcertada por la tranquilidad de su estómago. Los terremotos de ansiedad habían dado paso a esa otra sensación que algunos asocian con aquellos insectos voladores que se posan en las flores. Flores, perfume, shampoo. Aspiraba hondo. Sonreía, sonreía sin parar. Y los ríos de agua salada danzaban en sus mejillas rosadas. Y se daba vuelta. Y la deslumbraba. Toda ella, sí. Pero la hilera de cubitos nevados en especial. Como mini cubitos de hielo. Pero estos irradiaban calor. Sonrojaban sus mejillas, otra vez. Y aparecía en ella también, su tímida sonrisa en el rostro iluminado, incapaz de resistirse a su entusiasta compañera. Pensaba que mientras pudiera lograr invocarla, a ella, tan cándida, tan magnífica, todo estaría bien. Quería grabarla en su mente a fuego, para siempre, y así poder contemplarla cuando los días grises amenazaran su euforia. Pero más que nada, quería protegerla. Quería hallar la manera de que persistiera en el tiempo. Una fotografía no bastaba. Así es que se había auto-designado la sublime tarea de hacer que aquel maravilloso rostro llevase siempre puesta su divina sonrisa, y que no faltase nunca, como los cubitos de hielo en la heladera.
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martes, 14 de junio de 2011
Palabras sencillas para cosas complicadas.
Yo quiero tus besos, sí,
los besos justos,
labios que se abren,
y no dividen, por mí
besos merecidos,
color carmín,
besos que tiñan mi cara de escarlata,
de boca dulce y suave,
besos curiosos,
a
v
e
n
t
u
r
e
r
o
s
para desparramarlos a tu antojo por mi cuerpo,
pero besos míos,
y así como tus besos,
tú también,
mía.
los besos justos,
labios que se abren,
y no dividen, por mí
besos merecidos,
color carmín,
besos que tiñan mi cara de escarlata,
de boca dulce y suave,
besos curiosos,
a
v
e
n
t
u
r
e
r
o
s
para desparramarlos a tu antojo por mi cuerpo,
pero besos míos,
y así como tus besos,
tú también,
mía.
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miércoles, 10 de noviembre de 2010
Whatever. Es noviembre. 10 de noviembre. Falta poco. Estoy sensible.
¿Se puede extrañar a la misma persona toda la vida? ¿Es posible que sienta tu ausencia todos los días de mi vida? ¿Podré acaso resistirlo? Y, no lo entiendo, ¿se puede considerar como extrañar de veras? Ay, ¿cómo explicarme sin explicarme? Yo puedo. Yo puedo abrirme paso entre la gente. Puedo derrotar a cualquier obstáculo que se me ponga en medio para tenerte otra vez. Probablemente tú también puedas. Si querés, ¿si creés que deberías? Ah, sí. Ahí está el tema. Entonces, ¿qué? ¿Solo queda extrañar? ¿Solo queda imaginarte? Pero es que no entendés, hermosa. Sí, hermosa. Me permito decírtelo esta vez. Hermosa-hermosa. No entendés nada. Yo te vengo imaginando hace años. Te vengo imaginando desde que tengo memoria, ¿sabés? A ti. Te conozco desde que tengo memoria. Y luego te vi. Hermosa. Acabo de llegar a casa, y no sabés. Cuando abrí la puerta del ascensor, en el límite de este y el suelo, apoyada sobra la rendija que los divide, me encontré con una prenda tuya que robé hace ya un tiempo. ¿Cómo es posible? Digo, sí, siempre existe la explicación lógica, ¿no? Sé cómo es posible. Pero eso no es relevante. ¡Estaba ahí! ¡Estaba ahí! De entre todas las cosas, fue la tuya que me dio la bienvenida de vuelta a casa. Lloré instantáneamente. (¿Como siempre?) Y la abracé. Y la bese. Y la miro y sonrío. ¿Hay señales? ¿Existirán acaso estas cosas? Necesito magia. Necesito algo místico. Algo que me diga que trasciende de mí, que por más insoportable que se me haga, hay cosas más importantes en juego. Hay movimientos en el cosmos. Movimientos provocados por tú y yo. Por lo que yo siento por ti. No me sorprendería. Es infinito. Es todo. Es omnipotente. Está en todos lados. Ahí cuando te pinchen las plumas del acolchado. Allí cuando le agregue adobo a la salsa. Ah, cuando abrace a Bind por las noches. Todas. TODAS. ¿Podés entenderlo? Sos todas la noches. Toda la oscuridad vacía, ahora, toda la oscuridad infinita. Toda la que desaparecía de repente, como quebrada por el rayo de luz más grande, cuando ponía mis manos entre tus piernas y descansaba mi cabeza en tu hombro.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Verte.
Verte y estallar en voluptuosidades. Verte y confundirnos como estalactitas y estalagmitas al borde de la extinción, deshaciéndose en sudores de agua dulce. Verte y compartir el mismo punto en el espacio. Verte y sumergir mis manos en el océano de tus cabellos y que un Neptuno irritado me haga naufragar en el centro para ser para siempre guardia de la entrada a los pensamientos más bellos que jamás existieron. Verte y ver solo blanco, blanco brillante, blanco enceguecedor y luchar entre la luz y hacerme paso entre la claridad para encontrarte y apagar, quizás, el interruptor por un instante para verte un poco más sin lastimar mis ojos. Verte y desnudarnos antes de tocarnos. Verte. Verte y desdibujar las huellas de mis pasos para ya no volver. Verte y olvidarnos de estas palabras. Verte para siempre y ya no ser.
jueves, 9 de septiembre de 2010
Magia.
Era un mundo de infinitas posibilidades,
de sueños y aventuras fundidas;
como la línea del horizonte
en esa noche de cuerpos
desnudos sumergidos en la imposible oscuridad
salpicada de destellos de luz,
eso que tú me enseñaste,
y que veía por primera vez,
disfrutaba devolver el brillo de la luna,
esa que tú me señalaste un día,
cuando su tamaño yo no creía,
y que busqué por cuadras y cuadras
hasta que por fin apareció y vi,
que tenías razón esa vez y luego tantas otras,
y así debía ser,
puesto que tú habías fabricado un mundo para mí,
cuyos límites se expandían al ritmo de tu portentoso caminar,
que a la vez lo creaban y lo regían,
sí, fuiste soberana,
del universo de una misma anatomía,
de sobres de dormir por camas
y velas en el pavimento,
de bailes de supermercado
y canciones [prefe]ridas,
habían quedado atrás los días oscuros que nos vestían,
la añoranza por el sueño de dormida,
ahora despertaba en besos de mil colores
y soñaba todo el día,
pues como dijo Blanche,
yo no quiero realismo,
quiero magia,
y tú eres magia en anarquía.
de sueños y aventuras fundidas;
como la línea del horizonte
en esa noche de cuerpos
desnudos sumergidos en la imposible oscuridad
salpicada de destellos de luz,
eso que tú me enseñaste,
y que veía por primera vez,
disfrutaba devolver el brillo de la luna,
esa que tú me señalaste un día,
cuando su tamaño yo no creía,
y que busqué por cuadras y cuadras
hasta que por fin apareció y vi,
que tenías razón esa vez y luego tantas otras,
y así debía ser,
puesto que tú habías fabricado un mundo para mí,
cuyos límites se expandían al ritmo de tu portentoso caminar,
que a la vez lo creaban y lo regían,
sí, fuiste soberana,
del universo de una misma anatomía,
de sobres de dormir por camas
y velas en el pavimento,
de bailes de supermercado
y canciones [prefe]ridas,
habían quedado atrás los días oscuros que nos vestían,
la añoranza por el sueño de dormida,
ahora despertaba en besos de mil colores
y soñaba todo el día,
pues como dijo Blanche,
yo no quiero realismo,
quiero magia,
y tú eres magia en anarquía.
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viernes, 23 de julio de 2010
Soñando despierta.
Dibujar el contorno de nuestra primera hija, ella a quien yo querría llamar Adelaida, pero sé que tú odias ese nombre y jamás podrá ser. Regar nuestra planta de hojas violetas. Verte condimentar la cena, como si fueras una maga sobre tu sombrero mágico, cantando las palabras secretas por lo bajo.
Eso que quiero. Eso que queremos, quizás. Quizás. Eso que se nos escapa por los dedos, eso que a veces no logras ver, eso que ahora se presenta tan distante, tan inalcanzable. ¿Acaso existe? ¿Acaso está allí, esperándonos, contemplándonos desde lo lejos con su mirada burlona, o tierna, o quizás, por qué no, las dos? Pues si está allí, ojalá me diera una señal, ojalá me dejara ver con más claridad, pues temo no llegar y que desaparezca para siempre. Pero soy injusta. ¿Acaso no lo veo, a veces? ¿Acaso no está en tus pequeños dientes cuando me obsequian su sonrisa? ¿Acaso no podía encontrarlo en tus ojos que por las noches me acarician, en tus manos que en velo me observan quedándome dormida?
Eso que quiero. Eso que queremos, quizás. Quizás. Eso que se nos escapa por los dedos, eso que a veces no logras ver, eso que ahora se presenta tan distante, tan inalcanzable. ¿Acaso existe? ¿Acaso está allí, esperándonos, contemplándonos desde lo lejos con su mirada burlona, o tierna, o quizás, por qué no, las dos? Pues si está allí, ojalá me diera una señal, ojalá me dejara ver con más claridad, pues temo no llegar y que desaparezca para siempre. Pero soy injusta. ¿Acaso no lo veo, a veces? ¿Acaso no está en tus pequeños dientes cuando me obsequian su sonrisa? ¿Acaso no podía encontrarlo en tus ojos que por las noches me acarician, en tus manos que en velo me observan quedándome dormida?
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martes, 20 de julio de 2010
This one goes out to the ones I love...
Hoy es el Día del Amigo en Montevideo, Uruguay. Eh. Pongo una canción con la palabra "friends" en el título porque es fitting, y está buena. Voy a decir algo a continuación.
El otro día hablaba con quien realmente creo es the prettiest mess I've ever seen acerca del efecto que tiene en los vínculos con otros el compartir un lazo de sangre. (Entendiblemente), suele ser mucho más estrecho e incondicional, ¿pero qué tan entendible es esto? ¿Qué argumentación lógica y valedera hay para "querer a alguien porque es familia" o "porque es de mi sangre"? No es basada en mérito, no es basada en compatibilidad, ni siquiera es basada en una buena relación, sino en que nacimos atados a estos seres y por eso hay que quererlos, y en general nadie pone esto en tela de juicio. Muchas veces compartimos con ellos, es cierto, la crianza o la convivencia o demás situaciones que, por más que no son personas a quienes elegiríamos de amigos si tuviéramos la oportunidad, hacen que se creen esos lazos casi indestructibles que muchos de nosotros tenemos con nuestros familiares. Así es que por más ilógica y ridícula que sea la excusa de "tener la misma sangre", ellos parecen tener un motivo para bancarse todo...
Pero hay otras criaturas llamadas los amigos. Esta gente rara no tiene ningún parentesco contigo, y sin embargo ahí están. Ellos te conocieron, y en algún momento pensaron: "pah, mirá, esta mina es buena compañía, no me molesta bancarme que me meta cantantes de Broadway cada vez que voy a su casa ni que jure escribiendo en un Blog pelotudeces que nadie quiere leer...", o "este hijo de puta es re buena onda y lo quiero cerca, aunque me manosee el culo cada vez que nos ponemos en pedo, o "esa mina es re bien y la quiero, aunque cada vez que salimos me deja tirada por irse con un chongo diferente", o "este putaso amigo mío encara la vida, aunque a veces me hace sentir una camionera al lado de sus calzas ajustadas y brillantes lentejuelas", etc., etc... Saben que sos una mierda y te quieren igual. Te invitan a sus casas porque les pinta pasar un rato contigo, te cuentan cosas sabiendo que las vas a contar a un amigo más cercano que él o ella porque valoran tu consejo y tu opinión, te prestan sus cosas aunque las manches, pierdas, rompas o aunque luego jures que eran tuyas en primer lugar, agotan su crédito del celular para convencerte de que no vale la pena quedarse en casa llorando por un imbécil y que más vale unírteles y olvidarse juntos... Todo esto porque les caés bien. Está muy zarpado.
Así es que this one goes out to the ones I love, a los que me conocen de pendeja y hacen lo posible por no contar lo mucho más pelotuda que era antes, a los que me hacen tortas de cumpleaños, a los que suben mis peores fotos a las redes sociales imperantes, a los que a veces no respondo los llamados y me vuelven a llamar, a los que me pasan sus apuntes para evitar que pierda el año, a los que me llevan al cine cuando estoy triste, a los que me llaman para ver si llegué bien a casa, a los que me perdonan, a los que me aguantan, a los que me hacen sentir bien, a los que me quieren... [/endcursilería]
(Puteé bastante en este posteo. Sí.)
El otro día hablaba con quien realmente creo es the prettiest mess I've ever seen acerca del efecto que tiene en los vínculos con otros el compartir un lazo de sangre. (Entendiblemente), suele ser mucho más estrecho e incondicional, ¿pero qué tan entendible es esto? ¿Qué argumentación lógica y valedera hay para "querer a alguien porque es familia" o "porque es de mi sangre"? No es basada en mérito, no es basada en compatibilidad, ni siquiera es basada en una buena relación, sino en que nacimos atados a estos seres y por eso hay que quererlos, y en general nadie pone esto en tela de juicio. Muchas veces compartimos con ellos, es cierto, la crianza o la convivencia o demás situaciones que, por más que no son personas a quienes elegiríamos de amigos si tuviéramos la oportunidad, hacen que se creen esos lazos casi indestructibles que muchos de nosotros tenemos con nuestros familiares. Así es que por más ilógica y ridícula que sea la excusa de "tener la misma sangre", ellos parecen tener un motivo para bancarse todo...
Pero hay otras criaturas llamadas los amigos. Esta gente rara no tiene ningún parentesco contigo, y sin embargo ahí están. Ellos te conocieron, y en algún momento pensaron: "pah, mirá, esta mina es buena compañía, no me molesta bancarme que me meta cantantes de Broadway cada vez que voy a su casa ni que jure escribiendo en un Blog pelotudeces que nadie quiere leer...", o "este hijo de puta es re buena onda y lo quiero cerca, aunque me manosee el culo cada vez que nos ponemos en pedo, o "esa mina es re bien y la quiero, aunque cada vez que salimos me deja tirada por irse con un chongo diferente", o "este putaso amigo mío encara la vida, aunque a veces me hace sentir una camionera al lado de sus calzas ajustadas y brillantes lentejuelas", etc., etc... Saben que sos una mierda y te quieren igual. Te invitan a sus casas porque les pinta pasar un rato contigo, te cuentan cosas sabiendo que las vas a contar a un amigo más cercano que él o ella porque valoran tu consejo y tu opinión, te prestan sus cosas aunque las manches, pierdas, rompas o aunque luego jures que eran tuyas en primer lugar, agotan su crédito del celular para convencerte de que no vale la pena quedarse en casa llorando por un imbécil y que más vale unírteles y olvidarse juntos... Todo esto porque les caés bien. Está muy zarpado.
Así es que this one goes out to the ones I love, a los que me conocen de pendeja y hacen lo posible por no contar lo mucho más pelotuda que era antes, a los que me hacen tortas de cumpleaños, a los que suben mis peores fotos a las redes sociales imperantes, a los que a veces no respondo los llamados y me vuelven a llamar, a los que me pasan sus apuntes para evitar que pierda el año, a los que me llevan al cine cuando estoy triste, a los que me llaman para ver si llegué bien a casa, a los que me perdonan, a los que me aguantan, a los que me hacen sentir bien, a los que me quieren... [/endcursilería]
(Puteé bastante en este posteo. Sí.)
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