miércoles, 10 de agosto de 2016

Poema sin dedicatoria

llega de madrugada
ese deseo loco, joven
de escribirte algo que nunca te escribieron
una confesión no
es más inesperada
es una declaración
un mensaje que jamás te haría mía
pero un mensaje que siempre recordarías
aquella vez que una loca joven te escribió una confesión
no, una declaración,
palabras a las que volverías en un momento de angustia
de desamor
y pienses, "si solo supiera cómo me quisieron una vez",
pero ya no soy esa loca joven
ya no habrá mensajes leídos horas después de escritos
ya en la mañana, tras los sueños,
ya no habrá mensajes,
pero está este poema sin dedicatoria

martes, 24 de mayo de 2016

Te acordás.

te acordás cuando te enamorabas
te decís
como si ya hubieses vivido tres vidas
te acordás cuando llorabas
entre un amor y otro
pensando que nunca más te iba a suceder
te acordás cómo reías
cuando al fin llegaba
y te alegrabas -una vez- de estar equivocada
te acordás cuando pensaste
por primera vez
que no eran las otras
sino que eras tú
que te rendiste
que ya no lo sentís
ni lo sentirás
jamás
dónde está el error

viernes, 1 de enero de 2016

Me deprimen estas fechas

me deprimen las fechas en que tenés que celebrar el pasaje del tiempo:
año nuevo, mi cumpleaños;
las que te obligan a mirar tiempo atrás,
a poner las cosas en perspectiva,
a hacer alguna clase de balance y cuando no te dan los números,
cuando la matemática te falla y entrás en pánico como cuando la profesora te hacía pasar al pizarrón a resolver una ecuación y vos en realidad no eras malo haciéndolo pero se te nubla la vista y no podés leer los números y estaré tardando demasiado y te sentís aturdido por el silencio y violado por las miradas y avergonzado por los trazos de tu caligrafía,
allí el resultado era lo que fuera que terminara con ese momento de agonía,
ese momento de analizar las partes y de obtener alguna conclusión satisfactoria de la relación que rige entre ellas;
pero la vida no es una ecuación y las partes interactuando entre sí no te dan un número redondito como los de aquella profesora que nos ponía cuentas que siempre daban 0, 1 o 2, lo que hacía todo inmensamente satisfactorio, satisfactorio como cuando servís la cerveza en un vaso y pensás que se va a volcar pero termina quedando justito, el volumen de la espuma rebosando apenas por el borde del vaso, como una copa de árbol recién podada,
¿pero qué pasa cuando hacés las cuentas y te dan -47/23*8(2.33)?
o mejor dicho, ¿qué pasa cuando no te dan nada? no hay resultado, no hay respuesta;
¿dónde está mi carnet de calificaciones con frases que ahora añoro como "seguí así" o "puede y debe mejorar" o "cuidar problemas de actitud"? al menos así sabría qué hacer;
me deprimen las fechas en que tenés que celebrar el pasaje del tiempo porque me hacen sentir sola, me hacen sentir que mi camino es solitario y que la que me evalúa es una soreta, que la que me evalúa me mandaría a examen, que la que me evalúa es, también, el objeto evaluado y cómo escapar de este ciclo;
me deprimen estas fechas en que tenés que celebrar el pasaje del tiempo, excepto los aniversarios, los aniversarios, cuando estás en pareja, te obligan a pasar al pizarrón a resolver una ecuación, sí, pero no estás solo, quien está contigo te enfoca la vista, quiebra el silencio y absorbe algunas de las miradas de los otros y te dice, quizás, que será su caligrafía la que se verá plasmada en el pizarrón y ya no tenés que sentirte avergonzado;
ahora, si pudieran ser estas fechas como los aniversarios, si estuviéramos menos solos, así, quizás, ya no me deprimirían tanto.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Sintomático

al principio es imperceptible
es solo luego que podés establecer su nacimiento
tiempo antes de que lo notaras
el principio es eso, un principio,
pronto tu cuerpo lo registra
mientras vos seguís con tu vida
preocupándote por ponerles los puntos a la íes
ahí es cuando cambiás el peso de tu cuerpo al otro pie
cuando te incorporás en el asiento
y estirás los brazos hacia arriba y movés los hombros para atrás
ahora sí, bien derechita,
pero el derechita no lo soluciona,
así es que se te frunce el ceño apenas,
estampando la preocupación en tu rostro antes de que llegue a tu cerebro,
a quien habías privado de todo esto,
pero ahora es imposible ocultárselo
esa masa amorfa que va creciéndote en el pecho
empujándote las costillas hacia afuera,
buscando salir y reventar o reventar y salir, da igual,
esa masa ya se nota,
se te ocurre mirarte el pecho a ver si algo sobresale,
pero no lo hacés, porque qué tontería,
repasás el inventario de causas y teorías,
te autodiagnosticás y descartás todo,
te distrae una i que todavía no tenía punto
y notás que al presionar para dibujar el puntito la presión de tu pecho también aumenta
qué es qué es qué es
cómo se expande su influencia
ya no se siente solo en el pecho
te nubla la vista
te tiembla la voz
tratás de respirar hondo pero no te sale, los pulmones no te quieren obedecer o acaso es la bola de fuego en tu pecho que te está consumiendo el oxígeno
tenés una bola de fuego en el pecho
no te sirve ni el bing bang ni el creacionismo
no te importan los motivos
tenés una bola de fuego en el pecho
y el extintor está vencido

viernes, 4 de diciembre de 2015

Te propongo un trato

te propongo un trato:
vamos a mirarnos con atención
a no perdernos de nada
a escuchar nuestros silencios
y tocar nuestras palabras
vamos a sentirlo todo y escaparle a nada
y vamos a hacer todo esto para evitar ese día nefasto
un día en que te pares frente a mí
y te cambie la cara
se te frunza el ceño apenas y te des cuenta y lo corrijas muy rápido
pero no lo suficiente
un día en que aprietes la mandíbula y niegues por dentro
tratando de aflojarte el rostro descompuesto
pero lo sabré entonces y lo sabrás cuando te animes a admitírtelo
no me habías mirado con atención
no cumpliste con el trato
y ahora
lo único que querés
es apartar la cara

sábado, 3 de octubre de 2015

No hago pie

perderme
en un mar de desconocidos
navegar entre sus miedos, deseos y preocupaciones
tocar sus cuerpos calientes, vivos,
a un tiempo sedientos y sudorosos,
evitar sus ojos,
no puedo ayudarlos,
nadar sin hacer pie,
brazada tras brazada sin llegar a ninguna parte,
ahogarme en mis miedos, deseos y preocupaciones,
estirar la mano
habrá alguien
que me vea
que me saque de aquí

jueves, 24 de septiembre de 2015

Imperceptible

te agarraste la cabeza
y la angustia te pintó la cara que hace segundos estaba ausente
tus pies frenaron de golpe
aguantando todo el peso de tu torso que jamás se detuvo
y a los ojos de los demás jamás te detuviste
instantes después diste un paso corto y luego otro
hacia adelante
pero tu rostro no recuperó sus facciones relajadas
avanzaste con la angustia que ahora se expandía por el resto de tu cuerpo
y no me miraste cuando pasé por tu lado
quizás si me hubieses prestado un segundo de tu atención
te habría guiñado un ojo
o, si estaba en un momento inspirado, te habría dado una señal más clara pero
más sutil, un mensaje subliminal,
diciéndote:
"estás equivocada,
no estás sola".

sábado, 19 de septiembre de 2015

a quien corresponda

pienso en vos mucho más de lo que te imaginás, no es que yo sepa lo que vos te imaginás o que piense que vos pensás en si acaso yo pienso en vos en absoluto, como yo me pregunto sobre todos, si pensarán algún día en mí, no es que vos lo hagas, pero aunque no lo hagas siento la necesidad de decírtelo, pienso en vos más de lo que pensás, o más de lo que te dejo entrever, a veces porque no quiero que lo sepas, en ese momento, quizás es un mal momento, para que sepas que pienso en vos, a veces porque mi pensar en vos no necesariamente se traduce en articular mi pensamiento y solo quedan las nubes de sensaciones con una vaga silueta tuya y a veces veo algo que me hace acordar a vos y se suceden imágenes y sonidos de vos en mi cabeza y quiero subir ahí arriba y tocarlos y darles más forma pero luego me distraigo con otra cosa. a veces pienso en que debería pensar más en vos, en que te merecés mucho más de lo que te doy y que por qué no me estarás rindiendo cuentas. otras veces pienso en vos y es demasiado doloroso, a veces pensar en vos se siente muy parecido a pensar en mí y en mi fracaso, a ver mi propia insuficiencia. y otras veces pensar en vos es una cuestión de segundos, un rayo que me agujerea el pecho y manda escalofríos para todo mi cuerpo pero que desaparece tan pronto como llegó, forzado por ese otro pensar de mí que no quiere pensar en cosas dolorosas. pero por qué no se dará cuenta que esas cosas dolorosas salen de ese no querer pensar, de que si pensara un poquito más en vos podría dejar de pensar en mí y mis insuficiencias y todo sería mejor, pero nunca llego a eso, nunca me aguanto el dolor lo suficiente.