sábado, 23 de octubre de 2010

¿Dónde están los finales felices?

Esto no es para ti.

Y fueron felices para siempre. ¿Pero cómo? Nunca me explicaron qué tenía que hacer luego de batallar con dragones. Quizás es porque nunca logré matarlos del todo. Pero a veces parecían la Hydra de Hércules, en cuanto mataba uno, dos más tomaban su lugar. No soy ninguna heroína. No pude salvarte. No pude salvar a nadie jamás. No podré salvarte a ti tampoco. Pero lo intento. Me arrastro vencida antes de desangrarme. Y te dejo con los dragones. Cobarde.

Hay un niño, un niño a quien llamaré M. Lo conozco desde que era muy pequeño, aunque no llego a verlo más de dos veces por año. Él tiene nueve años ahora. Y ya los dragones lo acompañan desde hace un par de años atrás. Nunca tuvo oportunidad. Los dragones fueron conjurados por su madre para protegerlo, pero se tornaron en contra suyo y ahora no hay quien los logre echar. El otro día se dio cuenta de que nadie quiere jugar con él. Sediocuenta. Se lo comentó a su madre y esta no supo qué contestar. Su madre tenía buenas intenciones. Incluso así, le falló. Y ahora él debe vestir su pesada armadura todos los días antes de ir al colegio. No quiero verlo. Ojalá no tuviera que verlo nunca más.

¿Por qué tú? Elijo las batallas que no puedo ganar. Los dragones me seducen y derrotan. Me ciega mi optimismo innato. Y me ciegas tú. Tú. Esto no es para ti. Fallé siempre. No iría a ser distinto contigo. Pero podrías haber sido la excepción. Podría haber conquistado. ¿Pero luego qué? Nunca me explicaron qué tenía que hacer luego de batallar con dragones. Así es que da igual.

3 comentarios:

  1. Gracias, Gracias por regalarme tu arte, tu esencia, tu espíritu, y por brindarme y darme a conocer esta musica genial, ¡Gracias!

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  2. Los dragones que estan pasan, sobre las cabezas volando, y se van hacer lo suyo propio

    El perfecto guerrero vences sin desenvainar la
    espada.

    Es su no-resistnecia la mejor de las estrategias

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