Mostrando las entradas con la etiqueta never drink and drive. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta never drink and drive. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de julio de 2014

Metelkova

No querías
quizás
todo lo que yo quería darte
esa noche
y yo tenía miedo
tanto miedo
de que te fueras
pero
una cerveza más y me voy
-dijiste-
dos
tres veces
hasta que perdí la cuenta.

jueves, 6 de marzo de 2014

Tuve que mirar mil veces

Tuve que mirar mil veces
tuve que abrir y cerrar los ojos
y frotármelos
y convencerme a mí misma
que no me estaba engañando
que aquella silueta perfilada contra la ventana abierta
que aquella brisa que bailaba con tu ropa holgada
dejando entrever pedacitos de piel clandestina
no bailaban con alucinaciones mías
tuve que mirar mil veces
y aunque mirara otras mil más
mi reacción sería siempre la misma
la puta madre
aquella figura que contemplé enajenada
esa forma que negué apenas con la cabeza
aquella imagen de sublime belleza
era real
eras vos
y existías fuera de mi mente.

lunes, 3 de febrero de 2014

Las líneas de tu cuerpo

Podría pasar el día entero recordando las líneas de tu cuerpo
Dibujándolas en el aire hasta obligarlo a hacerse a un lado
Hasta ver tu espíritu impetuoso ocupar su lugar, tu lugar
Hasta que te manifiestes como invocada por lo irrevocable de la voluntad
Hasta que tus líneas sean también las mías
Y bailemos toda la noche como sombras en la pared

sábado, 20 de noviembre de 2010

Y dieron las doce.

lluvia de lágrimas que se choca con la amarga dulzura de una grappamiel hace tiempo olvidada
las primeras noches en velo color blanco de tu espalda
echar la cabeza hacia atrás y sentirte entre mis piernas
todos los segundos que pasan, segundos perdidos
el universo que se reducía cuando apretabas mi mano
tu respiración arrullándome en la oscuridad
la humedad que se colaba entre nuestros cuerpos enredados
festejo agridulce que celebro en soledad rodeada de fantasmas
pues yo nací junto a ti en este día

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Whatever. Es noviembre. 10 de noviembre. Falta poco. Estoy sensible.

¿Se puede extrañar a la misma persona toda la vida? ¿Es posible que sienta tu ausencia todos los días de mi vida? ¿Podré acaso resistirlo? Y, no lo entiendo, ¿se puede considerar como extrañar de veras? Ay, ¿cómo explicarme sin explicarme? Yo puedo. Yo puedo abrirme paso entre la gente. Puedo derrotar a cualquier obstáculo que se me ponga en medio para tenerte otra vez. Probablemente tú también puedas. Si querés, ¿si creés que deberías? Ah, sí. Ahí está el tema. Entonces, ¿qué? ¿Solo queda extrañar? ¿Solo queda imaginarte? Pero es que no entendés, hermosa. Sí, hermosa. Me permito decírtelo esta vez. Hermosa-hermosa. No entendés nada. Yo te vengo imaginando hace años. Te vengo imaginando desde que tengo memoria, ¿sabés? A ti. Te conozco desde que tengo memoria. Y luego te vi. Hermosa. Acabo de llegar a casa, y no sabés. Cuando abrí la puerta del ascensor, en el límite de este y el suelo, apoyada sobra la rendija que los divide, me encontré con una prenda tuya que robé hace ya un tiempo. ¿Cómo es posible? Digo, sí, siempre existe la explicación lógica, ¿no? Sé cómo es posible. Pero eso no es relevante. ¡Estaba ahí! ¡Estaba ahí! De entre todas las cosas, fue la tuya que me dio la bienvenida de vuelta a casa. Lloré instantáneamente. (¿Como siempre?) Y la abracé. Y la bese. Y la miro y sonrío. ¿Hay señales? ¿Existirán acaso estas cosas? Necesito magia. Necesito algo místico. Algo que me diga que trasciende de mí, que por más insoportable que se me haga, hay cosas más importantes en juego. Hay movimientos en el cosmos. Movimientos provocados por tú y yo. Por lo que yo siento por ti. No me sorprendería. Es infinito. Es todo. Es omnipotente. Está en todos lados. Ahí cuando te pinchen las plumas del acolchado. Allí cuando le agregue adobo a la salsa. Ah, cuando abrace a Bind por las noches. Todas. TODAS. ¿Podés entenderlo? Sos todas la noches. Toda la oscuridad vacía, ahora, toda la oscuridad infinita. Toda la que desaparecía de repente, como quebrada por el rayo de luz más grande, cuando ponía mis manos entre tus piernas y descansaba mi cabeza en tu hombro.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Verte.

Verte y estallar en voluptuosidades. Verte y confundirnos como estalactitas y estalagmitas al borde de la extinción, deshaciéndose en sudores de agua dulce. Verte y compartir el mismo punto en el espacio. Verte y sumergir mis manos en el océano de tus cabellos y que un Neptuno irritado me haga naufragar en el centro para ser para siempre guardia de la entrada a los pensamientos más bellos que jamás existieron. Verte y ver solo blanco, blanco brillante, blanco enceguecedor y luchar entre la luz y hacerme paso entre la claridad para encontrarte y apagar, quizás, el interruptor por un instante para verte un poco más sin lastimar mis ojos. Verte y desnudarnos antes de tocarnos. Verte. Verte y desdibujar las huellas de mis pasos para ya no volver. Verte y olvidarnos de estas palabras. Verte para siempre y ya no ser.

domingo, 5 de septiembre de 2010

luto.

estoy cansada.
no puedo hacerles frente.
a esos ojos que denuncian,
a ese odio incalculable.

la rutina del vértigo.
la gravedad que se agrava.
mi cuerpo encogido
como si buscara ovillarse.

la bondad de los extraños.
la compasión de los blancos.
las puertas que se abren para ellos,
y que se cierran para mí.

tus deseos son órdenes.
(¿no lo fueron siempre?)
mi corazón en un puño.
no queda nada por esperar,
se me escapó por entre los dedos,
ya no queda nada,
ni el sosiego de la mirada conocida,
ni el abrazo que reparta la congoja,
ya no queda nada,
(para mí) no queda nada.


miércoles, 11 de agosto de 2010

not yet.

ella
ella, la innombrable,
ella tiene mil nombres y a la vez ninguno,
ella podrá ser [E]lla en las tardes vacías de agosto,
nada más,
ella, al alzar la mirada mientras tus pesadas botas negras machacan el resto de tu cigarrillo,
ella,
ella sin importancia,
ella sin importancia,
ella a quien tú podrás hacer Ella,
ella, como cualquiera, Ella
ella, no es Ella,
no aún, no Ella,
Ella, Ella, Ella, Ella, Ella, Ella, Ella, Ella, Ella, Ella, Ella, Ella, Ella, Ella, Ella, Ella, Ella,

sábado, 3 de abril de 2010

Unrevised.

I am drunk,
but it means,
oh so much to me,
while I sit,
carelessly,
as to who is watching and who is judging,
and I read,
what you wrote,
on a Saturday morning,
while you thought,
just of me,
don't care if it was just a memory,
oh I don't,
just enough you thought of me,
and you let me know,
that is me you wrote to on a Saturday morning.