No me duele,
eso ya lo sabes,
has sentido frío a mi sombra
y has visto en mis ojos nada más que tu reflejo,
no me tocas, pues, no me afecta, no me duele,
has visto esto y más y sin embargo, poco has visto,
has visto mi encierro,
te has encontrado con mi indiferencia,
aquel día, en aquel rincón iluminado, con aquella audiencia tan inquieta,
y así y allí, creíste verlo todo y sellaste la puerta;
pero veme aquí ahora, y veme de una vez,
ve como el hielo se derrite en mis ojos como pozos,
velos henchirse hasta desbordarse
y ve cómo me ahogo
ve mi mano asomarse,
entre las mareas tempestuosas,
y ve cómo te llama,
de una vez,
para que sepas
que sí me duele,
y eso ya nunca lo sabrás.
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jueves, 4 de octubre de 2012
lunes, 8 de agosto de 2011
Por ahora una ficción.
Me asusta:
tu ausencia;
de minutos,
pocas horas,
en que la norma,
nos divide;
me asusta,
por lo intenso
de la angustia;
me asusta:
por pensar,
que si la ausencia fuese eterna,
(ya) no habría salvación.
tu ausencia;
de minutos,
pocas horas,
en que la norma,
nos divide;
me asusta,
por lo intenso
de la angustia;
me asusta:
por pensar,
que si la ausencia fuese eterna,
(ya) no habría salvación.
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Apocalipsis,
Feeling del momento,
Visión empañada
martes, 24 de mayo de 2011
El lado positivo de un fin del mundo.
Fin del mundo,
Fin libertador,
quítame este velo enceguecedor,
déjame entregarme, una vez más,
a esa hermosa fantasía hasta el fin de nuestros días,
elimina esta maldita dieta de abstenciones,
¡aplaca los deseos que arden enérgicos en mi corazón!,
y evítame, por fin, el amargo sinsabor de la llegada de un nuevo día,
pues es solo ante ti, oh Fin liberador,
que me atrevo a despojarme, finalmente, de las ataduras de la mentira.
Fin libertador,
quítame este velo enceguecedor,
déjame entregarme, una vez más,
a esa hermosa fantasía hasta el fin de nuestros días,
elimina esta maldita dieta de abstenciones,
¡aplaca los deseos que arden enérgicos en mi corazón!,
y evítame, por fin, el amargo sinsabor de la llegada de un nuevo día,
pues es solo ante ti, oh Fin liberador,
que me atrevo a despojarme, finalmente, de las ataduras de la mentira.
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